Devotee es el nombre que se utiliza en general para:

El Admirador

El admirador pone a la persona discapacitada en un pedestal y la ve como alguien digno de gran admiración por su valor en la superación de una desventaja. Es una persona que generalmente intenta acercarse a los discapacitados mediante trabajos de voluntariado o situación laboral, como rehabilitador o cualquier otro tipo de profesión relacionada. Puede pasar por ser una persona muy sensibilizada y altruista con el tema de la discapacidad, y por supuesto esta admiración está totalmente aceptada en la sociedad, e incluso él mismo puede ser admirado a su vez por la gente en general por su desinteresada implicación con los más desfavorecidos.

El admirador es una persona que goza viendo imágenes y películas, o leyendo libros sobre la discapacidad física, pero él ve sus motivos más como los de un observador interesado que como los de un voyeur. Puede justificar su interés como algo puramente científico, estudiando los libros y las imágenes, piensa que podrá mantenerse más informado y entender mejor las necesidades y preocupaciones de la gente lisiada.

El Devoto

El devoto, por razones absolutamente fuera de su control, toma un interés casi obsesivo en mirar a la gente que padece alguna discapacidad. Generalmente son personas que están muy avergonzadas de sus sensaciones y acechan activamente a la gente con minusvalía física, pero lo hacen de una manera tan clandestina que raramente alguien se da cuenta de esta obsesión. Coleccionan fotos, videos, libros y todo aquello que esté relacionado con el objeto de su deseo y claramente saben que nadie podría entender esa fascinación que sienten, pues hasta a ellos mismos les resulta desconcertante. Utilizan todo tipo de estrategias para poder fotografiar, filmar o simplemente observar a la gente lisiada en sus tareas cotidianas, pues es principalmente el movimiento dificultoso de los miembros y la manera en cómo se desenvuelve el discapacitado con su limitación física lo que le apasiona.

El Pretendiente

El pretendiente es alguien que se siente atraído por el estado de invalidez, es decir, por la forma de vida del discapacitado, aunque sólo tiene la necesidad de experimentarlo por sí mismo de vez en cuando. Puede llegar a comprarse muletas, bastones, e incluso silla de ruedas para poder realizar sus fantasías. Suele ser ésta una actividad oculta hecha en secreto en su propia casa, aunque sólo algunos más atrevidos son capaces de aventurarse a salir a lugares públicos, incluso pueden llegar a viajar a otra ciudad lejos de su sitio de origen, donde nadie les conozca, para actuar como discapacitados. El estar en la diana de miradas fijas y curiosas se convierte en un verdadero placer para él, pero esta sensación placentera la mayor parte de las veces se se ve empañada por serios sentimientos de culpabilidad.

El Wannabe

Para el wannabe pretender ocasionalmente y de manera ficticia a la comunidad con minusvalía no es bastante. Él siente la necesidad abrumadora de ser discapacitado. Para él su vida es nula e incompleta a menos que sea un miembro de pleno derecho de dicha comunidad como persona físicamente lisiada. Existen paralelismos entre cómo se siente el wannabe y cómo se siente alguien con disfunción de género, pues de hecho, tanto para el uno como para el otro la percepción es la de que están el el cuerpo incorrecto.

En cualquier caso, hay una mezcla de todo lo antes mencionado en la persona que se siente atraída por la discapacidad física. Y no hay opción en cambiar ese estado de cosas aunque se desee, por más avergonzado y culpable que se sienta el devoto de su "modus operandi".